jueves, 22 de marzo de 2012

Mi "tercer lugar"

 El término "Third Place" (tercer lugar) fue introducido por el sociólogo Ray Oldenburg. Terceros lugares son espacios altamente accesibles en los cuales la gente se puede encontrar e interactuar. Son anclas de la vida comunitaria. Al contrario del primer lugar (la casa) y del segundo lugar (el trabajo), se espera del tercer lugar la diversión, la buena compañía y la conversación en vez de deberes y competencias. Los terceros lugares se frecuentan regular y voluntariamente.
 Se llama “terceros lugares”  a esos sitios donde pasamos ratos prolongados, de tertulia, con gente con la cual tenemos una cierta confianza, en los cuales nos sociabilizamos, y que al final forman parte de nuestro día a día. Estos sitios suelen ser bares, bibliotecas, peluquerías…Aunque el principal motivo que nos lleva a esos sitios suele ser solicitar sus servicios; tomar un café, adquirir un libro, cortarse el pelo…Al final, el tiempo que nos lleva dicho servicio, puede ser menor que el tiempo que hemos estado de conversación con las personas que allí se encuentran.    

                                           (Imagen de la película "Big Brown Eyes")

 En mi caso, mi segundo lugar, es un tercer lugar para mis clientes, lo cual, para mí ha sido fundamental en mi desarrollo como persona. Y más teniendo en cuenta que me he criado en un tercer lugar, la peluquería de mi padre. Lo que me ha aportado, seguramente tiene un valor incalculable. Para empezar, mi madre siempre dice que de pequeño yo era un niño bastante tímido. Aún cuando empezaba a ayudar a mi padre en su peluquería, con 13 años, recuerdo lo que me costaba dar conversación a los clientes. Cualquiera que me conozca, sabrá que hoy en día soy de todo menos tímido. Sin duda, mi trabajo me hizo ser una persona abierta y con facilidad de conversación.
 A parte de lo que ha forjado mi forma de ser o actuar la peluquería como profesión, está lo que te aportan los clientes, uno a uno, cada uno de una madre, cada uno con un estatus social, con un trabajo de lo más diferente. Aprender un poco de cada uno, quedarte con lo que te interesa de cada persona, aprender de sus virtudes y también de los errores que te cuentan que han cometido. De sus experiencias personales, de sus trabajos. Siempre se pone en valor lo que llamamos “La escuela de la vida”. Pues yo diría que la peluquería es un aula en la que me siento un alumno, al cual le van impartiendo clases multitud de maestros día a día.
 Pero, aparte de lo que me ha formado como persona, o de lo que aprendo en mi trabajo, ¿Qué voy a contar de lo bien que me lo paso? Si antes he comentado que los “terceros lugares” son sitios en los que la gente pasa ratos agradables, de conversación, ¿Cuál es el valor de trabajar en un sitio así? Pues sin duda, también incalculable. Pasarte la jornada laboral conversando con gente, de temas que te gustan, o te interesan, ser parte de ese rato agradable de tus clientes, reírte con ellos…
 Y si a todo esto le sumamos la labor creativa, el poder agradar a la gente haciéndolos verse más guapos, sintiéndose más a gusto con su imagen, me lleva a reafirmarme en mi convicción de que ejerzo la profesión que quiero, LA MEJOR PROFESIÓN DEL MUNDO.

1 comentario:

  1. genial alvaro precioso post. sigue asi que entre todos los que amamos este oficio vamos a colocar la barberia donde se merece, el mejor oficio del mundo y tanto

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